Cadena humana contra el derribo de edificios en el
Forat de la Vergonya
Los manifestantes denuncian que en vez de rehabilitar
fincas de la Barcelona histórica, el Ayuntamiento las
derribe
LA VANGUARDIA - 11/04/2005
Redacción. BARCELONA
Nueva protesta contra los derribos en el espacio
conocido como Forat de la Vergonya. Un centenar de
personas, convocadas por varias entidades ciudadanas,
formó ayer a mediodía una cadena humana en protesta
por las actuaciones urbanísticas que lleva a cabo el
Ayuntamiento en esta zona de Ciutat Vella delimitada
por las calles Sant Pere més Baix, Metges y Jaume
Giralt. Bajo el lema No més enderrocs, los vecinos
realizaron la cadena alrededor de uno de los edificios
de la zona que, según denunciaron, el Consistorio
quiere derribar. También mostraron su oposición a que
se construya un aparcamiento en esa zona.
Los manifestantes cargaron contra el concejal de
Ciutat Vella, Carles Martí, porque, en su opinión, ha
incumplido el compromiso de hacer prevalecer la
rehabilitación de la Barcelona histórica en lugar de
seguir con una renovación del barrio basada en
derribos de edificios que podrían salvarse
perfectamente.
Los vecinos de la zona próxima al Forat de la Vergonya
aseguraron sentirse "indefensos" ante el acoso
inmobiliario al que se ven sometidos y explicaron que
esta política municipal "sólo beneficia a las grandes
multinacionales y especuladores, perjudicando así a
los inquilinos, propietarios y comerciantes del
barrio".
Durante el acto de protesta, una de las representantes
de la asociación de vecinos del Casc Antic, Glòria
Fontcuberta, insistió en la necesidad de "no perder la
estructura de las calles" de esta zona de Ciutat
Vella. Por su parte, el portavoz de la entidad Veïns
en Defensa de la Barcelona Vella, Jaume Matifoll,
criticó al Ayuntamiento por "no aceptar la opinión de
los vecinos sobre las posibles alternativas que se
pueden tomar a los derribos".
Uno de los portavoces de la Unió de Botiguers de Sant
Pere més Baix, Alfons Maria Solà, criticó los últimos
siete años de obras de la zona del mercado de Santa
Caterina, que han supuesto "la muerte del tejido
comercial" de esa zona. Solà también reclamó al
Ayuntamiento que "no rompa la estructura medieval del
barrio" y el mantenimiento de los talleres y los
pequeños comercios que lo han caracterizado.